Neurociencia regenerativa
24 de agosto de 2025
¿De verdad podemos cambiar rasgos de personalidad que creemos inamovibles? En esta charla (ciclo “Aprendemos Juntos” de BBVA), la neurocientífica Ana Ibáñez explica su tesis central: nuestro cerebro sigue diseñado para la supervivencia de hace 200.000 años, no para las exigencias del siglo XXI —multitarea constante, estímulos simultáneos— y ese desajuste explicaría buena parte de las cifras actuales de insomnio, estrés y depresión.
Su argumento se apoya en tres ideas. Primero, que además de la conocida química cerebral (dopamina, serotonina, etc.) existe una electricidad cerebral —patrones de frecuencia medibles en un electroencefalograma— que retoma la intuición de Santiago Ramón y Cajal sobre la plasticidad neuronal. Segundo, que mostrarle al cerebro su propia actividad eléctrica (neurofeedback) activa una capacidad de autorregulación: el cerebro puede reprogramarse a sí mismo al “verse” en ese espejo — cita como ejemplo un caso clínico de un niño con episodios epilépticos severos que remitieron tras solo 5 sesiones. Tercero, que el cambio real requiere salir de la zona de comodidad —lo que ella llama “eustrés”, estrés positivo y acotado en el tiempo—, porque un cerebro cómodo tiende a quedarse en piloto automático.
Comparte también tres ejercicios concretos: para bajar el estrés, explicarle al cerebro el beneficio detrás de la situación incómoda y ponerle un plazo; para concentrarse, nombrar en voz alta objetos del entorno; y para calmarse, un breve ejercicio de visualización espacial que, según su experiencia clínica, sube las frecuencias de calma más rápido que la meditación o el ejercicio físico.
Sobre la expositora: Ana Ibáñez es ingeniera química, ex nadadora de alto rendimiento y piloto de helicóptero, con 15 años dedicados a investigar y divulgar neurociencia. Dirige los centros de entrenamiento cerebral Mind Studio y es autora del libro Sorprende a tu mente: entrena tu cerebro y descubre el poder de transformar tu vida.
Nota: Esto no reemplaza una evaluación clínica cuando hay un cuadro real de ansiedad, depresión o insomnio persistente — como toda charla de divulgación, vale como marco general y herramientas simples para probar, no como diagnóstico ni tratamiento.